¿Se puede aprender a cantar por Internet?

Hace ya un tiempo, un amigo me pidió el favor de recomendarle algún sitio en Internet o un canal de YouTube en el que pudiera tomar clases de canto. Su plan no era convertirse en un cantante profesional; simplemente quería hacerlo mejor cuando tuviera la oportunidad de compartir su gusto por la música en una reunión de amigos o incluso en esos momentos de soledad durante los que uno cierra los ojos y se siente como si estuviera en un escenario. Su perfil no es lírico, es más bien rockero, aunque con un par de tragos de más se le mide al bolero, la salsa, el merengue… creo que al vallenato.

Lo primero que me pasó por la mente cuando me pidió el favor fue el capítulo de The Big Bang Theory en el que Sheldon Cooper le dice a Leonard que tomó clases de natación por Internet y aprendió a nadar. «En el piso», le dice Leonard. «Las habilidades son transferibles», le responde Sheldon.

Mi primer impulso fue decirle a mi amigo que no es posible aprender a cantar por Internet, pero me contuve. Le prometí buscar un par de sitios y así lo hice. Nunca supe si miró los enlaces ni le he vuelto a preguntar cómo le fue con su empeño (porque se notaba convencido de querer hacerlo), por puro miedo a que hubiera terminado cantando mejor que yo… Bueno, no…

El asunto es que, desde mi punto de vista, no es posible aprender a cantar tomando clases por Internet. En el mejor de los casos, creo –y lo he experimentado– que si se cuenta con un conocimiento mucho más que básico (digamos que intermedio-avanzado), sustentado en unas bases sólidas, es posible reforzar conceptos o incluso lograr avances. Pero aprender a cantar por Internet desde cero o incluso teniendo conocimientos solamente básicos, no creo que sea posible. ¿Por qué? 

 1. No nos oímos como nos oyen las demás personas

Creo que casi todos hemos experimentado alguna vez la sensación de escucharnos en una grabación (hablando o cantando) y no reconocernos. No sé si sea científicamente correcto decirlo de esa manera, pero no es lo mismo oírse ‘desde afuera’ que ‘desde adentro’ de la cabeza. Y no es poco común que uno sienta que está derrumbando las paredes con la voz, cuando lo cierto es que, como se dice coloquialmente, la voz ni siquiera está pasando de la primera fila. Así las cosas, saber por uno mismo si está haciendo las cosas bien o mal, a partir de lo que le explica un video, es entre muy difícil y prácticamente imposible.

2. El maestro es fundamental

En parte por lo anterior, pero además por un largo listado de otros motivos muy importantes, contar con un maestro que escuche nuestra voz tal como suena ‘por fuera’ de nuestra cabeza es fundamental. Ese maestro debe tener el conocimiento y la experiencia suficientes para saber cuándo estamos haciendo las cosas bien y cuándo las estamos haciendo mal; pero, además, para saber qué es exactamente lo que estamos haciendo mal y para indicarnos la forma de resolver los problemas que tengamos para hacerlo como debe ser.

Hay disciplinas en las que se puede ser autodidacta, pero –y es posible que alguien tenga un concepto contrario al mío– estoy seguro de que no se puede aprender a cantar sin la ayuda de un maestro.

Incluso si las clases por Internet se toman en directo (no mediante programas grabados) la fidelidad del sonido tendría que ser muy superior para evitar distorsiones que alteren la percepción del maestro y del alumno. 

3. La voz de cada persona es diferente

Uno de los aprendizajes más valiosos que tuve cuando fui a estudiar canto a Cuba fue entender que una clase de canto con una persona puede ser completamente diferente a otra. Durante un día podía asistir a cuatro o cinco clases –incluyendo la mía– con el maestro Adolfo Casas (q.e.p.d.) y cada una era completamente diferente a la otra, porque la voz de cada alumno tenía características (problemas) diferentes a la de los otros: una era más nasal, otra era más gutural; una se apoyaba mucho en la garganta, la otra no estaba apoyada en ninguna parte. Digamos que alguien encuentra la clase de canto perfecta para su voz en YouTube (que no creo, pero digamos)… nadie garantiza que esa misma lección le sirva a otra persona, incluso así tuvieran exactamente los mismos asuntos por resolver. 

4. Un problema puede tener diferentes soluciones

Afirmo que la misma clase podría no servirles a dos personas que tengan las mismas características de la voz porque, aparte de los problemas, la manera de solucionarlos puede ser diferente para cada una. Para algunas personas es más fácil entender las cosas pensando que la voz sale hacia arriba, por la cabeza; otras obtienen resultados similares imaginando que lanzan la voz hacia adelante. Hay gente a la que le funciona simular una sonrisa mientras canta; hay otra que ‘descuelga’ la quijada; otros hacen un gesto espantoso cuando logran hacer las dos cosas al tiempo.

Muchos maestros de canto insisten en decirles a los alumnos –¡y a algunos les funciona!– que lleven el aire al estómago, a pesar de que el resultado de intentar tal maniobra podría ser, más que una buena nota, un gran eructo. El hecho es que existe una alta posibilidad de que dos personas con el mismo problema no logren resolverlo de la misma forma, de manera que el mismo video en YouTube también podría no servirles a las dos.

5. Las sensaciones, más allá del oído

Si bien la mayor parte de las sensaciones que se experimentan al cantar tienen que ver con el oído, hay otras que no dependen (exclusivamente) de este sentido. La acción del diafragma para lograr un buen apoyo, la relajación de la garganta, la vibración del aire en el punto exacto donde se logra la mayor resonancia, la postura general del cuerpo… Y, de regreso a las sensaciones auditivas, es importante aprender a oír para saber cuándo las cosas se están haciendo bien, así se tenga la sensación de que por ahí no es la cosa. De nuevo, la voz se oye diferente desde afuera que desde adentro de la propia cabeza. Y aprender a sentir eso no se logra a punta de videos, si no se cuenta con un conocimiento y una experiencia previos.

¿Y entonces, las clases de canto por YouTube, qué?

De nuevo, si bien estoy convencido de que aprender a cantar por Internet desde ceros es imposible, creo que se pueden recordar y reforzar conceptos, e incluso lograr avances, cuando ya se tiene un conocimiento más que básico. Y es algo que he experimentado durante el último año y medio. 

Pero dejemos bien claras las cosas antes de seguir adelante: si yo me hubiera dedicado exclusivamente al canto, seguramente hoy sería un gran cantante; pero como no lo hice, hoy día soy una persona que canta bien –o tal vez muy bien, dejando la modestia a un lado– para no haberse dedicado al canto.

Y aparte de la insatisfacción crónica que nos ataca a (casi) todos los cantantes, los trabajos musicales que publiqué –‘Ensayo’, en 2016, y ‘Me llevarás en ti’, en 2017– me dejaron claro que de los tiempos de mis clases con el maestro Casas (por allá entre 1994 y 1996) al momento en que grabé esas canciones, mi nivel había bajado de forma considerable, pues nunca le saqué tiempo a estudiar en serio. Entonces decidí buscar ayuda… sí, señoras y señores, decidí buscar ayuda en Internet. Pero lo hice basado en mi conocimiento y experiencia previos, no lo hice para aprender de ceros. 

Y, tal como sucede en todas las disciplinas, encontré en la red gente que habla mucha, mucha carreta y ‘maestros’ que, estoy seguro, serían capaces de acabar con cualquier voz en tan solo unas pocas clases. Encontré desde conceptos muy simplistas hasta otros extremadamente complejos. Encontré de todo y más bien pocas cosas buenas. 

Entre esas cosas buenas encontré el canal en YouTube de un español llamado Areh, que me pareció muy interesante (en su primera etapa). Si bien hay conceptos que no comparto completamente con él, este personaje tiene varias cosas positivas:

  • Tiene un método. En su video de presentación les pide a sus ‘alumnos’ que sigan las ‘clases’ en orden. Sus lecciones están divididas por niveles; y aunque en algunos casos sentí que hablaba de conceptos que no estaban explicados claramente en una sesión anterior, la secuencia es bastante consistente.
  • ‘Alumnos’ y ‘clases’ no están entre comillas por error ni por subestimar al personaje. De hecho, en su segunda clase el mismo Areh deja claro que no es un profesor de canto y que solo comparte su experiencia con la esperanza de que quienes siguen su canal puedan aprender algo. 
  • Es ameno y, en general, muy claro.
  • Usa recursos pedagógicos muy útiles e interesantes. Incluso imágenes diagnósticas que permiten entender mucho más claramente varios de los conceptos que en una clase de canto normal uno solamente puede imaginarse o tiene que entender ‘desde afuera’. Entre ellos, la acción de la laringe durante el canto. Creo que esta clase es fundamental para engancharse con el canal:

Repito: a partir de mi conocimiento y experiencia, hay cosas en las que no estoy de acuerdo con Areh, pero creo que en términos generales es de los buenos canales para aprender de canto, más que para aprender a cantar, que he visto en Internet. Pero también busco clases magistrales en línea. Personalmente, me gustan mucho y recomiendo particularmente las de Joyce DiDonato y las de Thomas Hampson, que aparte de las enseñanzas técnicas, hacen mucho énfasis en la interpretación (tema para otra entrada de este blog).

Aprender a cantar toma (casi) toda la vida

No sé si las personas que hayan escuchado mis grabaciones de 2019 notan alguna diferencia con las anteriores. Yo la noto, pero más que en el sonido grabado (en el que intervienen también aspectos relacionados con la producción), la noto al cantar. Ahora me resulta más fácil, siento que puedo alcanzar más fácilmente las notas agudas, siento que el registro grave se me pierde un poco menos. ¡Si tan solo fuera más constante!… Pero que no lo sea ya no es culpa de Areh ni de nadie más que yo, qué le vamos a hacer.

Cuando estudié canto en Cuba tomaba clases con el maestro Casas al menos dos o tres veces por semana, y lo hice durante cinco meses; de regreso a Colombia, estudiaba con él cada vez que podía cuando venía a las temporadas de zarzuela.

En línea con lo que he venido diciendo a lo largo de este texto, estoy seguro de que los videos de Areh me servirían poco o nada sin el aprendizaje que tuve con el maestro Casas (con él principalmente, porque no ha sido mi único profesor de canto, pero sí el mejor que he tenido); pero también debo reconocer que algunos de los recursos del español me han servido para recordar, aclarar y reforzar algunos conceptos que tenía ‘refundidos’ en la cabeza, e incluso para aprender un par de cosas nuevas que me han permitido mejorar mi nivel. Me sigue traicionando el miedo escénico, pero ese es otro tema.

Si me hubiera dedicado al canto exclusivamente… ¡ufff! Pero no lo hice. Y aunque lo hubiera hecho, ya en alguna ocasión anterior hice referencia a una entrevista con Plácido Domingo (de hace unos 20 o 25 años) en la que el tenor español –entonces ya con varios años de carrera encima– decía que en ocasiones sentía frustración de salir al escenario y que la voz no saliera bien, a pesar de tener claro cómo debía cantar. Plácido Domingo no es mi cantante preferido (ni siquiera está en el top 10), ¡pero si le pasaba a él! 

Tengo claro que si no hubiera estudiado lo que estudié, aprendido lo que aprendí y tenido la experiencia que he tenido, habría sido imposible aprender a cantar, desde ceros, a punta de clases por Internet. Y estoy seguro de que debe haber más que solamente los cinco argumentos que di para sustentar mi punto de vista, aunque seguramente otras personas también tendrán decenas de ellos para rebatirlo.

Pero si mi amigo, el que me pidió que le recomendara algún canal de YouTube para aprender a hacerlo, resulta cantando bien, les puedo asegurar que sería la excepción a la regla. A mi juicio –ojo, A MI JUICIO–, el maestro –un buen maestro– presencial es indispensable para empezar y para alcanzar un buen nivel.

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